Expedición 2012

Para que no te pierdas nada, escoge un día y sabrás qué hacen y dónde están los ruteros

Sentimientos a flor de piel

Los 225 jóvenes de la Ruta Quetzal se emocionaron con Jaime García Márquez, quien habló de su famoso hermano, Gabriel, de su infancia, de su juventud y cómo está ahora el premio Nobel de Literatura tras superar una grave enfermedad

Ignacio Gil

Los ruteros, en pleno paseo por Cartagena de Indias. Foto: I.G.Día de ciudad para todos los componentes de la Ruta Quetzal BBVA en Cartagena. Comienza la jornada con una conferencia sobre Blas de Lezo bajo delante de las Murallas del castillo de San Felipe de Barajas. El profesor Andrés Ciudad hace una introducción histórica y Rodrigo de la Quadra-Salcedo interviene para glosar la hazaña de Blas de Lezo contra el almirante Vernon y la armada inglesa.

Pero la emoción la encontraríamos después, paradójicamente, en el Palacio de la inquisición, un lugar donde todas las maquinas torturadoras tienen un cartelito explicativo con una frase común, "no se utilizó en Cartagena".

Gabriel García Márquez en la intimidad

La emoción que transmitió Jaime García Márquez, hermano del premio Nobel. La mayoría de los chicos han leído a Gabo, han visitado la Aracataca de su infancia y algunos son un poco más que admiradores.

Jaime que es ocho años más joven que García Márquez, no dio una conferencia como estaba previsto, recordó la infancia y la juventud del Nobel en una conversación con los chicos, ellos preguntaban y el respondía con paciencia y sin prisa. Le describió como "el amigo de sus amigos". Como anécdota de su juventud, contó que cuando Gabriel ensayaba serenatas  pensó al ver su foto en el periódico que se había hecho músico, pero no, ya era un escritor que ya aparecía en los papeles.

Y le preguntaron por la segunda parte de sus memorias. Se sinceró y dijo rotundamente que no volvería a escribir, que el cáncer linfático que padeció, estaba curado, pero que la quimioterapia destruyó parte de su memoria. Se mostraba preocupado por la idea de que él estuviera destruyendo sus últimos manuscritos para no dejar nada detrás, aunque aseguró que los periodistas, que ya le quieren enterrar, todavía tendrán que esperar mucho tiempo. Comentó que la enfermera lo llamaba para que charlase con su hermano y recordaran el pasado juntos y se reían de los chistes del Gabo, quien aún mantiene su buen humor intacto.

Jaime García Márquez. Foto: I.G.Confesó hubiese preferido no ser el hermano del premio Nobel para poder hablar de la admiración que le tiene. Y advirtió que García Márquez siempre ha distinguido entre la vida pública, la privada y la íntima.

Un rutero preguntó sobre la ideología política del escritor. Su hermano contestó que lo que sí podría decir es que "Gabriel García Márquez no es comunista".

Llovió en Cartagena y, aunque los muchachos pasearon por las calles repletas de historia, se pararon  en la puerta de un horno de pastelería para disfrutar de los olores del pan bono tradicional. Los ruteros están deseando que llegue el día de hoy (por este viernes), que tendrán la tarde libre y podrán hacer sus compras, incluido el pan.